Entre la brisa del viento
que, soplando, sigue la corriente del río,
y la luz de un arcoíris
que, curvando la esfera de la Tierra,
se disuelve entre las nubes.

Así comienza Contemplaciones de un paraíso impermanente,
un viaje por instantes que florecen y desaparecen, huellas de lo efímero que dejan memoria y luz.